Entrevista a Johnny Payne

Por Anabel Veliz (Perú)

la muerte de papiseparador

Johnny Payne es novelista, poeta, dramaturgo y profesor de literatura. Se dedicó a la recopilación de cuentos quechuas orales cusqueños para el Instituto Bartolomé de las Casas. Cofundó en El Paso, Texas, un programa bilingüe de Escritura Creativa que impulsó las carreras de muchos escritores de América Latina.separador

Veo que esta novela ha sido escrita de forma original en castellano y, considerando que usted no es hispanoparlante, me preguntaba lo que le ha significado la experiencia de escribir un libro en una lengua no materna.
En realidad he enseñado en español por muchos años, y he escrito en lengua castellana otros más. Me formé en parte escribiendo poesía en español en Lima, a los 19 años, entre otros poetas jóvenes. Nunca pensé en particular escribir esta novela «en un idioma». El proceso se dio por sí solo, así que de pronto me encontré escribiendo La muerte de Papi en español simplemente porque así salió.  Yo creo que para ir al fondo de los temas, y sobre todo manejar cierto estilo del humor, no se hubiera podido escribirla en inglés. No tendría sentido.

¿Qué escritores peruanos lo han influenciado?
Los escritores peruanos que más me influyeron han sido Vargas Llosa, Arguedas, Vallejo, Ribeyro, Eielson, César Moro, y Ricardo Silva-Santisteban. También de mis contemporáneos, admiro mucho la poesía de Carmen Ollé y Luis Rebaza-Soraluz. Si hay un libro que me retó a ser novelista es Conversación en La Catedral, lo mismo podemos decir muchos.  No me canso de leerla y, por supuesto, «Conversación en La Capilla» es una referencia afectuosa a esa novela.

¿Es posible que su novela tenga relación con la pregunta existencial que se hace Zavalita en Conversación en la catedral?
Por lo que acabo de decir, Zavalita estuvo en mi mente al escribir Papi.  Álex de alguna forma es el Zavalita de su tiempo (y por mi buena suerte, mi editor en Animal de Invierno es Zavaleta).  Pero a Álex no se le puede tomar muy en serio sus grandes interrogativas sobre la vida o la nación, las que hace a sí mismo cuando contempla la figura de La Duquesa, o las que hace a Lusitania, Fafa, Papi y muchos más. El momento clave para mí, sobre el tema de «en qué momento se jodió» el país, es cuando los pescadores preguntan a Álex el nombre de su país, y como no recuerda, contesta que «comienza con jota», y se vuelve La República de Jota.  Y por cierto, esa jota es la misma «j» de jodió en la pregunta que hace Zavalita.

En la novela se destacan varias referencias a la narrativa latinoamericana (Borges, Cortázar, Lezama, etc.). ¿Su intención es rendir tributo a estos escritores o proponer un juego intertextual a partir de ellos?
Claro que mis referencias y juegos literarios son homenajes directos a muchos de los «grandes», los que mencionaste y también Fuentes, García Márquez, Carpentier y otros más.  Los hago con todo el «respeto paródico» de un novelista que gozó de su narrativa y fue formada por ella, aún las novelas que ahora me parecen algo excesivas y pretenciosas, como algunas de Carpentier, El obsceno pájaro de la noche de Donoso, o Cristobal Nonato de Fuentes.  Empleo los homenajes también para provocar risa a través de un guiño al lector, sobre todo el que conoce esas obras también.  Es como un postre extra y me da, como sugieres, la oportunidad de conversar con esos grandes escritores del Boom.

Uno de los puntos destacados de La muerte de Papi es la caracterización de los personajes femeninos, ¿quiso subrayar de esa forma el rasgo edípico de Alex, el personaje principal de la novela?
Los personajes femeninos (y ahí incluyo a Lusitania, si no ella se ofende) son la clave a la mente del protagonista.  Hay algo de Edipo en Álex, más que nada porque su imagen sexual de la mujer es algo adolescente.  Se halaga de haber «dominado» la conciencia femenina, cuando en realidad no sabe nada sobre cómo piensan las mujeres.  Yo lo veo como muy inocente en el fondo.  No conoce en absoluto a su novia y cuando Germán trata de iluminarlo es muy terco en rechazar cualquier consejo.  Él es la persona «gobernada por las caderas», como bien le dice Papi al final.  Me gustó mucho crear esas mujeres en mi novela, sobre todo La Perfectita y Lusitania.  A mis alumnos latinoamericanos, en mis talleres, cuando hemos tocado el tema del sexo, insisto que en la mayoría de los casos, la mujer está a cargo de la situación sexual y su sabiduría política es dejar al hombre creer que él está a cargo.  Los veía muchas veces escribir escenas inverosímiles justo porque eran proyecciones de sus fantasías respecto a las mujeres.  O sea que todos los hombres llevamos un poco de Álex por dentro.

¿Se considera usted un escritor satírico?
No me considero un escritor satírico a grandes rasgos, pero en el caso de esta novela sí.  En mis novelas me he valido de muchos tonos y estilos y claro que siempre hay humor.  Pero Papi me hizo reír a mí mismo más que cualquier otra novela que haya escrito.  Espero que el lector la tome con el mismo espíritu.  Un amigo latinoamericano se ofendió con la novela, porque dijo «te estás burlando de nosotros».  Esa reacción me sorprendió, primero porque lo tomó tan en serio, cuando yo la veo ligera y divertida, se puede decir cariñosa con un poco de filo.  Si hay algo que he expropiado a mi ser es el sentido del humor latinoamericano.  Y si hay un «nosotros», es nosotros la humanidad.  En el fondo todos somos algo bufones, ciegos pasionales y cargados de creencias ridículas.  Y eso me hacer recordar otro escritor peruano querido, Gregorio Martínez de Canto de sirena.

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Entrevista a Leonardo Dolores, editor de Animal de Invierno

 Por Krystel Gonzales
(Perú)

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Entrevistamos a Leonardo Dolores, editor de Animal de Invierno –que ha publicado títulos como La sangre de la aurora de Claudia Salazar Jiménez, El fantasma nostálgico de Carlos Calderón Fajardo, Gaijin de Augusto Higa Oshiro, entre otros títulos. En esta ocasión el editor de Animal de Invierno nos permite conocer un poco más acerca del terreno de las editoriales independientes.

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¿Qué es una «editorial independiente» en la actualidad? ¿Acaso una editorial independiente se centra solo en la divulgación de escritores jóvenes o regionales?
Para mí, una editorial independiente es aquella que va a tener como prioridad el contenido de su catálogo por sobre la rentabilidad del sello. Esto no quiere  decir que no va a tener en cuenta sus ingresos, pero sí que el factor económico y financiero no va a ser único y determinante en la toma de decisiones sobre su catálogo. Si bien una editorial independiente está más cerca de escritores jóvenes y regionales esto no quiere decir que solo se dedique a la publicación de estos. A mi modo de ver es más bien necesario que además aborde una literatura ajena a su entorno y de escritores consagrados, claro, todo esto en tanto sienta que es posible tender puentes y que su catálogo mantenga coherencia.

En este momento, ¿se puede identificar polos dentro de la industria editorial y literaria de nuestro país, es decir, una literatura de grandes editoriales y otra literatura de aquellas editoriales pequeñas e independientes? ¿Crees que el mercado se está dinamizando más para quienes publican y editan de forma independiente?
No sé si exactamente polos, hay varios autores que han publicado en editoriales independientes y luego en editoriales transnacionales, y otros que han hecho el camino inverso. Sí noto una visión distinta sobre lo que es literatura, pero no necesariamente esto hace que se tengamos dos polos opuestos dentro de la industria editorial, que por cierto en nuestro país, es recién incipiente.

Sí, el mercado ha crecido, no creo que aún se pueda hablar de proyectos netamente literarios sostenibles, pero sí hay dinámica mucho más potente que hace cuatro o cinco años.

De acuerdo a las ferias del libro recientes en Latinoamérica, ¿en tu opinión, como crees que va el mercado para las editoriales pequeñas y para los escritores nuevos o menos comerciales? ¿Cómo se observa esto en el caso
preciso de Perú frente a otras industrias literarias más dinámicas?
Respecto al mercado de otros países latinoamericanos, el mercado peruano es bastante pequeño. Lo interesante es que la problemática de las editoriales independientes en esos otros países es similar a la nuestra. Problemas de acceso a las líneas de distribución, pocos espacios de comunicación, problemas de capital, de políticas respecto a las industrias culturales, etc. Tomando en cuenta esto es necesario establecer comunicación con editoriales independientes de otros países para el intercambio de experiencias y por ahí tener una nueva mirada sobre los problemas del sector editorial.

Si el terreno editorial literario de por sí ya es difícil en un aspecto meramente comercial, al observar los géneros literarios en tanto cifras de ventas, ¿cómo se observa un género como la poesía, cómo va hoy, qué tanto se publica y se vende, qué entra en juego cuando se trata de editar y publicar poesía?
El mercado para el género de la poesía es mucho más reducido que el de narrativa o cuento, pero también es mucho más dinámico en su difusión, hay más recitales de poesía y no sé si es impresión mía, pero parece que además hay mucho más intercambio (no necesariamente comercial) entre los que integran esta red.

En la actualidad, ¿qué es lo que más se publica y lo que más gusta –o vende– en Perú y en Latinoamérica? ¿Pueden converger?
Sé que se venden mucho los libros de no ficción, los de autoayuda, los que tienen contenido que «sirve» o tiene una funcionalidad para el comprador. Dentro de la ficción se vende más la novela y/o el cuento, las antologías. Y sospecho se publica un poco más poesía, que se vende menos, pero tiene un circuito particular.

¿Qué se puede decir que importa más para una editorial independiente?
Para cualquier editorial independiente, que sobreviva, la edición es una labor de largo plazo, la apuesta por el catálogo cobra sentido en el tiempo.

¿Cómo se forma una editorial independiente? Ahora vemos más de ellas, lo cual es bienvenido, pero si tomamos en cuenta que el mundo de la cultura de por sí ya es disímil, ¿en tú opinión, a que respondería la labor de ellas?
Cada editorial tiene su propia historia, la mayoría de las que conozco se han formado sin saber en qué se metían. Hemos ido aprendiendo en el camino y nos debe de faltar harto.

No sé si te refieres a eso, pero no creo que estemos en el punto en el que el surgimiento de nuevas editoriales llegue a colmar el mercado. De hecho estamos más bien en un punto en el que se necesita más personas involucradas en el sector editorial, me parece que hay mucho por hacer, y para poder formar un mercado y generar un movimiento sostenible se necesita aún más editoriales.

Por ahí sí me parece que se debería tener una mirada más amplia sobre las publicaciones. Quizá tender puentes que vayan más allá de la ficción, hurgar un poco más en generar otras propuestas, lo que sería básicamente la labor de una editorial.

Entrevista a Juan Bonilla

Por Elizabeth Rodriguez
(Perú)
Fotografía de Karina Sainz Borgo

separadorJuan Bonilla Gago (Cádiz, España, 1966) ha sido ganador del Premio Biblioteca Breve en 2003 y del I Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa en 2014 con la obra Prohibido entrar sin pantalones. Así también, tiene en su haber varios libros de cuentos y poemarios. Sobre estos y otros temas conversamos con él.

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¿Qué es literatura?
Necesitaría decenas de páginas para conquistar una definición adecuada, así que para una definición de la literatura –no se me dan bien las definiciones, no soy un académico– me remito a lo que diga el diccionario o lo que piense cualquier lector.

¿Cómo ves a la ecoliteratura?
Es la primera vez en mi vida que veo esa palabra, así que ni idea. ¿La literatura que consigue tener un eco en quien la lee?

¿Cuál es el valor de la tecnología en tu quehacer creativo y en tu vida diaria?
Como a todos, me ha facilitado la vida en muchas cosas. Mi primer libro lo escribí con máquina eléctrica de escribir y tuve que hacer varias versiones y, luego, pasarlo a una computadora que ya pertenece al paleolítico tecnológico. En cuanto a mi labor como periodista, la información se ha multiplicado pero es de más fácil acceso que antes. Antes si querías consultar un documento determinado tenías que esperar semanas o trasladarte a un archivo, ahora suele aparecer en la pantalla con unos cuántos clics. Eso está muy bien, pero me temo que no tiene que ver con la calidad de lo que finalmente se produce: los mecanismos para hacer algo de calidad siguen siendo los mismos.

Tu poesía es poco conocida, como el poemario Multiplícate por cero, ¿qué consideras que debe tener un poema infantil?
Supongo que como un poema cualquiera, música, gracia, emoción, sorpresa. No lo sé en realidad, no me gusta generalizar y dar recetas, no me gusta decir que una novela debe tener esto o lo otro y que un poema debe ser así o asá. Prefiero hablar de cosas concretas, de novelas con título y autor y de poemas con autor y título, y reflexionar acerca de lo que se proponen y lo que dan.

¿Qué es más difícil, prosa o verso?
También depende. No hay ningún indicativo que incline la balanza hacia un lado o hacia el otro. Yo creo que la poesía es la base de toda la literatura que me interesa, pero no creo que la poesía se exprese sólo en verso, sino que también es parte importante de las novelas y de los cuentos y hasta de los reportajes.

Tienes un poema en el que das todos tus datos, ¿qué te motivó a escribirlo?
Me propuse un juego: describirme a mí mismo a través de los datos y claves de mis documentos civiles y privados, desde mi tarjeta de identidad hasta la clave de mi email. Esta época nos ha convertido en un montón de pins, passwords, claves, que llevamos en la memoria para entrar en nuestros dominios (desde nuestra cuenta bancaria a nuestro email privado). Por eso, el poema se titula «Cuanto sé de mí»: una manera, irónica, de decirle al lector, yo soy todo esto y te lo regalo, si entras en todos estos sitios sabrás de mí todo lo que sé yo mismo sobre mi identidad. Naturalmente es un poema contra el «yo», porque uno es siempre algo más, algo distinto, algo que nada por debajo de todo eso que constituye su identidad.

¿Cuánto tiempo te tomó escribir el cuentario Tanta gente sola?
Lo que todos los libros de cuentos que he publicado: cuatro o cinco años. Publiqué el libro anterior, El estadio de mármol, en 2005, o sea que lo terminé en 2004, y publiqué Tanta gente sola en 2009, o sea que debí entregarlo en 2008. El año pasado, 2013, publiqué Una manada de ñus, o sea cuatro años entre uno y otro.

«Un gran día para tus biógrafos» abre con humor el cuentario e invita a los lectores a continuar leyendo. ¿Te ha pasado algo parecido al personaje? 
Me pasó exactamente lo que le pasa al personaje de ese cuento. Suelo escribir los cuentos así: utilizo de trampolín alguna experiencia propia y a partir de algún momento me desvío de lo que pasó en realidad para inventar algo distinto. Pero los comienzos suelen nacer de experiencias reales y en este caso es absolutamente fidedigno.

El poeta Jacinto es uno de los personajes más carismáticos que he conocido. Me divirtió y sorprendió su muerte en el cuento «En la azotea», pero no me gustó el título del cuento. Creo que es un título muy simple, sin atractivo, para un cuento tan importante dentro del cuentario.
Sí, es un título insulso, estoy de acuerdo. Ahora mismo no recuerdo si conscientemente quise que el título de un cuento tan importante para el libro fuera insulso o sencillamente no se me ocurrió uno mejor.

El cuento «Metaliteratura» nos habla de llevar la ficción a la realidad. ¿Cómo sería tu mundo si algo así pasara?
Cuando era chaval me gustaban mucho los libros que me proponían experiencias que yo no tenía, eran como invitaciones a vivir lo que ellos contaban, me gustaban los libros que no se acababan cuando los terminaba de leer, sino que me proponían emociones que no atesoraba y que sólo conocía por haberlas leído: como si leerlas no fuera suficiente y necesitara vivirlas para comprobar que los libros no me habían mentido. Aquel relato va de eso: metaliteratura no como literatura que reflexiona sobre sí misma, sino como meta, cuyo propósito es cumplirse de verdad en la vida de alguien, hacer saltar lo que ocurre en un libro, la tapia que lo encierra para que salte a la vida de verdad. 
¿En qué libros has encontrado aquello «que merecería ser verdad, aunque no lo haya sido nunca»?
En muchos. Don Quijote no existió en la realidad, pero es tan grande que merecería haber existido. Parece ser que la guerra entre Troya y Grecia no fue para tanto y que desde luego no había dioses que jugaran una partida de ajedrez con aquellos héroes, pero La Ilíada tiene más potencia y verdad que todo lo que de verdad sucedió.

En «El lector de Perec» incursionas en la idea de compartir recuerdos. ¿Qué valor tienen los lectores para ti?
La verdad es que cuando escribo no pienso en ellos, no siento que estén mirando por encima de mi hombro cuando estoy escribiendo. Si trato de imaginármelos prefiero ver al lector que yo fui a los veinte años e iba buscando en los libros un refugio contra la realidad, un refugio que, precisamente, le hablara de la realidad, le hiciera entender mejor la realidad en la que se desarrollaba su vida. No soy capaz de pensar en los lectores como una abstracción, en todo caso podría pensar en determinados lectores, con sus nombres, sus rutinas, sus miedos, sus esperanzas, sus vidas. Gente concreta que vive aquí o allá, está enamorada o no, sabe que va a morirse y sabe que quiere ser feliz unas cuantas veces antes de que se le acabe el tiempo.

Alain Robbe-Grillet tiene un libro en el que nos ofrece cortas narraciones, se llama Instantáneas, varias de estas narraciones no tienen nudo, ¿qué opina de esta escritura?, ¿califica dentro de la categoría de cuento?
No me gustan las etiquetas, ni creo que sean muy necesarias. No conozco el libro de Grillet, en cualquier caso los textos se deben defender solos, sin buscar el amparo del género al que pertenecen, sobre todo si no se sabe muy bien qué género es. ¿Qué más me da que no se sepa si El libro del desasosiego de Pessoa es una novela fragmentaria o una colección de fragmentos con hilo o un conjunto de anotaciones o lo que sea? Es uno de los grandes libros del siglo xx y ello a pesar de no poder catalogarlo en ningún género literario preciso. Las narraciones que no tienen nudo pueden, como las que tienen nudo, funcionar o no funcionar, y si funcionan se justifican a sí mismas sin necesidad de nudo.

Prohibido entrar sin pantalones ganó la primera Bienal de Novela Mario Vargas Llosa. ¿Qué destacas de todo ello? (De la novela, del concurso, del resultado).
Estoy muy orgulloso de ese premio por varias razones. La primera y más importante es que consiguió que mi novela se publicase en distintos países de América y haya suscitado importantes comentarios en México o Venezuela o Perú. El concurso es importantísimo por el nombre que lleva y por lo que se propone: destacar cada dos años una novela escrita en español. En cuanto a la novela, es lo más arriesgado y poético que he escrito.